Más de diez años de experiencia de Jineolojî en Europa
Por Berfin Güneş, miembro de la Academia de Jineoloji
Este artículo ha sido originalmente publicado en la revista Newaya Jin: https://www.newayajin.net/avrupada-on-yili-askin-jineoloji-deneyimi/
Las huellas de una búsqueda que va desde la verdad de la mujer hasta la socialización
Llevamos ya algún tiempo evaluando y debatiendo, desde diferentes perspectivas, los trabajos de Jineolojî que se llevan a cabo en Europa desde hace más de diez años. El taller celebrado recientemente en Marsella para evaluar los trabajos de Jineolojî en Europa, los debates llevados a cabo en los Comités locales de Jineolojî y en los Consejos de mujeres, las evaluaciones realizadas en los campamentos de verano de Jineolojî y la próxima Conferencia Europea de Jineolojî constituyen un marco importante para volver a abordar, desde una memoria común, el acervo acumulado a lo largo de los años. Este proceso nos brinda la oportunidad de reflexionar juntas sobre desde dónde empezamos, qué métodos hemos desarrollado, cómo hemos establecido relaciones con mujeres de diferentes geografías, cómo han tenido repercusión estos trabajos en la vida y la organización de las mujeres, y qué nuevas necesidades han surgido hoy en día.
Más de una década es un período importante en lo que respecta a la creación de una experiencia propia de Jineolojî en Europa. A las primeras conferencias celebradas en Colonia les siguieron los encuentros de París y Estocolmo; los trabajos adquirieron diferentes formas a través de cursos de formación y campamentos. A partir de 2019, con el desarrollo de comités y grupos de investigación en numerosos países, se ha creado un marco de trabajo más local y de mayor continuidad. Se han llevado a cabo investigaciones en diferentes ámbitos, como la historia de las mujeres, la caza de brujas, el colonialismo y el neocolonialismo, la migración, la mitología, la arqueología de las mujeres, la relación entre la mujer y la naturaleza, la familia, la identidad, el sentido de pertenencia y la historia democrática. Las relaciones que se han establecido con los movimientos de mujeres, los movimientos feministas, las mujeres de diferentes pueblos y los círculos académicos han reforzado cada vez más la dimensión internacional de Jineolojî en Europa.
A medida que avanzaba el proceso, cada experiencia ha abierto el camino a nuevas preguntas, métodos y formas de organización. El espacio de reflexión abierto por las conferencias ha reforzado la búsqueda de métodos educativos más participativos. La experiencia de vida colectiva desarrollada en los campamentos ha hecho más visible la necesidad de continuidad y de organización local. Las investigaciones locales han sentado las bases para la creación de comités y para la puesta en relieve más sistemática de la memoria de las mujeres. El desarrollo de los distintos comités locales, a su vez, nos ha planteado nuevas preguntas: ¿cómo se puede poner en común este acervo, generado en diferentes geografías, sin que pierda su singularidad local, y cómo se puede socializar aún más?
Al volver a analizar hoy el desarrollo de los estudios de Jineolojî en Europa, que se remontan a más de una década, no nos encontramos únicamente ante la introducción en distintos países de un concepto o la difusión de un campo de estudio. Este proceso ha sido una experiencia multifacética en la que la búsqueda de la lucha por la libertad de las mujeres para desarrollar su propio conocimiento y sus propios métodos se ha encontrado con las diferentes realidades históricas, culturales y sociales de Europa. Jineolojî, que se desarrolló en el marco de las prácticas de resistencia, autoorganización y reflexión teórica del Movimiento de Mujeres Libres de Kurdistán, ha profundizado en sus propias preguntas a medida que se ha ido encontrando en Europa con cada nueva memoria femenina, lucha y realidad social. Por ello, resulta más significativo evaluar la experiencia europea no solo a través del reconocimiento de Jineolojî, sino como una experiencia concreta de la búsqueda por hacer visible la verdad y el conocimiento de las mujeres, restablecer el vínculo del conocimiento con la vida y transformar ese conocimiento en un poder social.
La evaluación que realizamos hoy parte precisamente de ahí: ¿En qué se ha convertido esta experiencia de más de diez años? ¿Qué ha aprendido Jineolojî en Europa, cómo ha evolucionado en las relaciones que ha establecido con las mujeres y qué nuevas responsabilidades conlleva hoy en día esta experiencia acumulada?
Capítulo I
Del conocimiento a la verdad, de la verdad a la vida
Cuando Jineolojî comenzó a debatirse por primera vez en Europa, una de las cuestiones fundamentales que despertó interés fue su enfoque del conocimiento. ¿Por qué la historia, la experiencia y el conocimiento social de las mujeres habían quedado al margen de las ciencias? ¿Por qué el papel que las mujeres habían desempeñado durante miles de años en la producción de la vida no se reflejaba en la misma medida en la historia del conocimiento? ¿Y con qué métodos podría una mujer volver a investigar su propia historia, su sociedad y a sí misma?
Estas preguntas constituían también la base de la búsqueda de la verdad que se desarrolló en el seno del Movimiento de Liberación de las Mujeres de Kurdistán. Cuando esta búsqueda de la verdad se trasladó a Europa, se produjo un fuerte choque con el mundo del conocimiento moderno. Se trataba de un espacio en el que predominaban las universidades, los centros de investigación y las disciplinas especializadas; un espacio en el que el conocimiento se producía en gran medida mediante métodos institucionales, criterios académicos y ámbitos profesionales. Por lo tanto, la experiencia de Jineolojî en Europa planteó, desde sus inicios, una serie de preguntas fundamentales interrelacionadas: ¿Cómo y dónde se produce el conocimiento? ¿Quién lo produce y para quién? ¿Qué relación establece el conocimiento producido con la vida y la sociedad?
La crítica que Jineolojî dirige a la concepción moderna del conocimiento cobra aquí sentido. Esta crítica parte de un cuestionamiento sobre cómo se produce el conocimiento y en qué relaciones sociales se produce. La distinción que el pensamiento positivista establece entre el sujeto que conoce y el objeto conocido; la fragmentación disciplinaria que convierte la naturaleza, la sociedad y el ser humano en campos de investigación aislados entre sí; la suposición de que el conocimiento es neutral e independiente de las relaciones de poder; y la separación del conocimiento de la experiencia, los sentimientos y la vida son cuestiones fundamentales que, desde el punto de vista de Jineolojî, deben replantearse.
Porque qué conocimiento se considera valioso, quiénes tienen la autoridad para producirlo y qué historias se registran, no son cuestiones independientes de las relaciones sociales. Cuando la historia de las mujeres, su trabajo, sus experiencias sociales, su relación con la naturaleza y la memoria que han transmitido a lo largo de generaciones se vuelven invisibles, no solo surge un conocimiento incompleto sobre las mujeres, sino que la propia verdad social se percibe de forma incompleta y fragmentada, y se distorsiona.
La búsqueda de Jineolojî por hacer visible el conocimiento de las mujeres tiene como objetivo, al investigar la historia reprimida e invisibilizada de la mujer, devolver al conocimiento su lugar como parte integrante de la vida social. La mujer no es aquí solo un objeto de investigación sobre el que se genera conocimiento, sino que se convierte en un sujeto que investiga su propia vida, su historia y su realidad social, y que produce su propio conocimiento.
Esta fue una de las razones por las que los primeros trabajos en Europa despertaron un gran interés. Jineolojî ofrecía a las mujeres, más que respuestas prefabricadas, vías para volver a plantearse preguntas sobre sus propias vidas. Intentaba volver a relacionar ámbitos de la vida que parecían separados entre sí: desde nuestra forma de mirar la historia hasta la relación que establecemos con el cuerpo; desde la familia hasta el amor; desde el trabajo hasta la naturaleza; y desde la migración hasta la identidad.
De este modo, el conocimiento dejaba de ser una mera actividad intelectual para convertirse en parte del proceso mediante el cual la persona da sentido a sí misma, a sus relaciones y a su existencia social.
De las conferencias a los campamentos: integrar el conocimiento con la vida
La primera Conferencia Europea de Jineolojî, celebrada en Colonia en 2014, supuso uno de los hitos importantes de esta búsqueda. Posteriormente, las conferencias celebradas en París y Estocolmo permitieron que Jineolojî llegara a círculos de mujeres más amplios en Europa. En estos encuentros se debatieron numerosos temas, desde el significado de la ciencia hasta la identidad femenina, desde la autodefensa hasta la mitología, desde las culturas de la diosa madre hasta la caza de brujas, desde el colonialismo hasta la migración, y desde la resistencia femenina durante el fascismo hasta el lenguaje y la memoria colectiva.
El impacto de las conferencias no se podía medir únicamente por el número de participantes. El hecho de que mujeres de diferentes tradiciones sociales y políticas se reunieran en torno a las mismas cuestiones daba lugar a nuevas relaciones; tras las conferencias surgían solicitudes de formación, seminarios e investigación. La continuidad del interés por Jineolojî hizo cada vez más evidente la necesidad de llevar a cabo estos trabajos en Europa de forma más organizada.
Sin embargo, esta experiencia trajo consigo también un importante debate metodológico. En las conferencias se desarrollaban intensos debates, se descubrían nuevos conceptos y se establecían vínculos entre las mujeres. Pero, ¿cómo se trasladaría a la vida cotidiana la intensidad intelectual que surgía en un encuentro de apenas unos días? Con el tiempo, a la pregunta «¿Qué contamos?» se sumaron otras como «¿Cómo aprendemos, cómo compartimos y cómo nos mantenemos en el tiempo?».
El desarrollo de los campamentos surgió de esta búsqueda. Las iniciativas de los campamentos, que comenzaron en Alemania, se extendieron con el tiempo al País Vasco, Cataluña, Inglaterra, Escocia, Francia, Italia, Irlanda y otras regiones. La importancia de los campamentos desde la perspectiva de la experiencia de Jineolojî no residía únicamente en la prolongación del período de formación, sino en el esfuerzo por reducir la distancia entre la formación y la vida cotidiana y abordar el conocimiento directamente en el seno de la vida misma.
Cocinar juntas, limpiar, organizar el tiempo, tomar decisiones en común, compartir responsabilidades, hablar de los problemas que surgían, expresar sentimientos y desarrollar la crítica y la autocrítica se convirtieron en parte del proceso de aprendizaje. De este modo, los campamentos profundizaron aún más en una de las preguntas fundamentales de Jineolojî: si el conocimiento no nos cambia a nosotras ni a la vida, ¿hasta qué punto puede alcanzar la verdad?
La distancia entre pensar en la vida colectiva y vivirla colectivamente se hacía patente. Había una distancia importante entre hablar de solidaridad y compartir el trabajo cotidiano; entre defender la toma de decisiones en común y acatar la decisión colectiva cuando no se aceptaba la propia preferencia; entre valorar la crítica y ser capaz de escuchar la crítica dirigida hacia una misma. La experiencia del campamento puso de manifiesto cómo estos debates podían ponerse en práctica en las relaciones cotidianas.
De Xwebûn a la vida en sociedad: la continuidad de la transformación
Conceptos como Xwebûn, la autodefensa, la vida comunal y la libertad de las mujeres dejaron de ser meros debates teóricos en el marco de esta experiencia. Los debates se centraron cada vez más en la propia vida de las personas, sus relaciones y sus hábitos. El «sistema» no era solo un conjunto de instituciones que se situaban fuera de nosotras; también se manifestaba en las huellas que el liberalismo, el individualismo, la competencia, la jerarquía, la concepción del tiempo y las formas de relación habían dejado en nuestro interior.
Quizá esta fuera una de las razones por las que los campamentos dejaron una huella tan profunda en muchas mujeres. Jineolojî no solo proponía mirar el mundo de otra manera, sino también mirarse a una misma de otra manera.
Sin embargo, la fuerza de los campamentos también puso de manifiesto nuevas necesidades. ¿Cómo continuaría la vida colectiva, forjada a lo largo de unos días o unas semanas, una vez finalizado el campamento? Las mujeres volvían a la vida laboral, a las responsabilidades de cuidado, a las dificultades económicas, a las presiones que genera la condición de migrante y al tiempo cotidiano fragmentado de las ciudades europeas. Los fuertes lazos que se forjaron durante el campamento y la transformación que surgió podían debilitarse si no existían relaciones sociales duraderas que los sostuvieran.
Así, surgió una nueva pregunta ante los estudios de Jineolojî en Europa: ¿cómo podemos convertir estas concentraciones en organizaciones permanentes?
Los comités y grupos de investigación que se desarrollaron en diferentes países a partir de 2019 surgieron, en parte, de esta necesidad. El centro de gravedad de los estudios de Jineolojî en Europa comenzó a cambiar poco a poco. Si al principio lo más importante era conocer y debatir sobre Jineolojî, ahora cobraba mayor importancia investigar, producir, organizarse y establecer vínculos con la vida local.
La cuestión del encuentro entre el conocimiento y la vida se vinculó así directamente a la cuestión de la organización. Esta búsqueda ganó un terreno social más amplio gracias a la investigación de las memorias locales de las mujeres, las relaciones establecidas con diferentes luchas de mujeres, los encuentros internacionales y las nuevas experiencias de organización.
En el próximo número, continuaremos analizando cómo se han desarrollado los estudios de Jineolojî en Europa en el marco de estos encuentros y qué nuevas responsabilidades pone de manifiesto hoy en día esta acumulación de más de una década.
Más de una década de experiencia en Jineolojî en Europa
Parte II
Verdades locales, memoria femenina común
La localización de los estudios de Jineolojî en Europa no solo significó llevar a cabo trabajos en más países. El cambio realmente importante fue que cada territorio comenzara a investigar su propia historia y la realidad de las mujeres desde una perspectiva jineológica. En Italia se han llevado a cabo estudios sobre la mitología y la memoria histórica; en Cataluña, sobre la caza de brujas y la resistencia femenina durante el fascismo; en Inglaterra, sobre el colonialismo, el neocolonialismo y las experiencias de las mujeres migrantes; en Escocia, sobre la historia democrática; en Francia, sobre la arqueología femenina; y en diferentes regiones, sobre las historias locales de las mujeres. La migración, la familia, la identidad, el sentido de pertenencia, la relación entre la mujer y la naturaleza y la vida en la diáspora constituyeron otros campos de investigación.
A medida que avanzaban estos trabajos, se hizo cada vez más evidente que la historia de las mujeres no cabía en una única gran narrativa. Cada territorio tiene sus propias rupturas, sus resistencias, sus mujeres olvidadas y sus memorias transmitidas de generación en generación. Desvelar la memoria de las mujeres, por tanto, es algo que traspasa el mero hecho de obtener más información sobre el pasado; se convierte en una forma de comprender sobre qué capas históricas se han forjado las relaciones sociales actuales.
Jineolojî se ha enriquecido y ha profundizado en Europa a través de estos encuentros. Si bien se ha mantenido una perspectiva común, la singularidad histórica y social de cada región ha puesto de manifiesto diferentes dimensiones de la investigación sobre la verdad de las mujeres. Este acervo generado a nivel local planteó la cuestión de cómo compartir las diferentes experiencias y transformarlas en una memoria femenina común.
Llevar a cabo una investigación no es lo mismo que convertirla en memoria social. Era necesario compartir las investigaciones, traducirlas, abordarlas en los ámbitos educativos, que las mujeres de distintos países conocieran los trabajos de las demás y que la información generada volviera a las propias mujeres. Hoy en día, detrás de las redes de investigación comunes a escala europea, las publicaciones, los archivos, los grupos de trabajo temáticos y los debates sobre la academización se encuentra, en parte, esta necesidad.
De este modo, el significado de la investigación se ampliaba. Sacar a la luz la historia de las mujeres no consistía únicamente en completar las páginas que faltaban del pasado, sino en hacer posible que las luchas de las mujeres de hoy establecieran un vínculo con su propia memoria, que las experiencias se transmitieran de generación en generación y que la información generada en diferentes lugares se enriqueciera mutuamente. En este sentido, la investigación se convertía en un ámbito que establecía un vínculo entre la memoria, la socialización y la organización.
Internacionalismo de las mujeres: compartir a través de la diversidad
Uno de los aspectos que ha hecho única la experiencia europea han sido las relaciones establecidas con diferentes movimientos de mujeres. Cuando Jineolojî llegó a Europa, se encontró con una larga historia de movimientos de mujeres y luchas feministas. Existía un amplio bagaje que abarcaba desde el feminismo socialista hasta el feminismo radical, desde el pensamiento feminista negro y decolonial hasta el ecofeminismo, y desde los movimientos de mujeres migrantes hasta diversas luchas locales de mujeres.
En los primeros años se debatieron más intensamente las diferencias entre Jineolojî y el feminismo. En particular, las críticas dirigidas a los enfoques del feminismo liberal —que abordaban la libertad dentro de los límites de los derechos individuales y la representación— se interpretaron en ocasiones como si Jineolojî rechazara el feminismo en su totalidad. Con el paso de los años, se ha hecho más evidente que esta relación es demasiado rica, multidimensional, relacional e interseccional como para encajar en una simple oposición.
Las luchas feministas han sacado a la luz las relaciones que el patriarcado hacía invisibles y han creado un sólido legado intelectual en la producción de conocimiento por parte de las mujeres. Al encontrarse con este acervo, Jineolojî desarrolló nuevas preguntas partiendo de su propio enfoque conceptual, ideológico y político; al mismo tiempo, se encontró con las experiencias acumuladas por diferentes movimientos de mujeres en torno al racismo, el colonialismo, la ecología, la migración, el cuerpo y la identidad. De este modo, surgieron nuevos espacios de debate y aprendizaje entre las distintas experiencias de conocimiento y lucha.
Uno de los resultados más importantes de más de una década de experiencia se puso aquí de manifiesto: el poder de una idea no solo depende de lo bien que se exprese, sino también de hasta qué punto es capaz de aprender de los encuentros y de profundizar en sus propias preguntas en el marco de dichos encuentros.
La Revolución de las Mujeres de Rojava llevó estos encuentros a un ámbito mucho más amplio. El hecho de que una experiencia en la que las mujeres ocupan un lugar como sujetos fundadores en la vida social, política y organizativa se hiciera más visible aumentó considerablemente el interés en Europa por el movimiento de mujeres kurdas y Jineolojî. Muchas mujeres establecieron su primer vínculo sólido con Jineolojî y el Movimiento de Mujeres Libres de Kurdistán a través de Rojava.
Con el tiempo, se hizo evidente que esta relación no podía limitarse a un nivel de solidaridad orientado únicamente a comprender Rojava. El internacionalismo de las mujeres no consistía en reproducir en una geografía el modelo desarrollado en otra. La búsqueda de un saber femenino surgido en Kurdistán se cruzó con la memoria de las cacerías de brujas en Cataluña, con las luchas de las mujeres en el País Vasco, con la historia del colonialismo en Irlanda y Escocia, con la memoria mitológica de Italia y con las experiencias de las mujeres migrantes que viven en Europa. Estos encuentros también profundizaron los debates sobre el internacionalismo de las mujeres y la Confederación Mundial de Mujeres.
Estas historias tenían tanto aspectos comunes como condiciones sociales, memorias y experiencias de lucha propias. El poder del internacionalismo no residía en homogeneizarlas. Resultaba más significativo desarrollar una relación en la que cada movimiento pudiera hablar de su propia historia y realidad social, pero al mismo tiempo pudiera profundizar en su propia búsqueda de la libertad a través de las experiencias de otras mujeres.
Desde esta perspectiva, para Jineolojî, el internacionalismo no es solo solidaridad, sino una forma de aprender unas de otras, de producir conocimiento conjuntamente y de relacionar las diferentes realidades de las mujeres en una búsqueda común de la libertad.
Esta relación recíproca amplió el ámbito intelectual de Jineolojî en Europa, mientras que la larga experiencia de lucha del movimiento de mujeres kurdas aportó una perspectiva diferente a los debates que las mujeres de otras regiones mantenían sobre la organización, la autodefensa, la autonomía de las mujeres y la transformación social.
Sin embargo, a medida que se fortalecía el carácter internacionalista, surgió otra necesidad: los trabajos llevados a cabo con las mujeres kurdas residentes en Europa no se profundizaron en la misma medida en todas partes. En los últimos años, los trabajos desarrollados en torno a la familia, la diáspora, las relaciones intergeneracionales, la identidad y el sentido de pertenencia han supuesto pasos importantes para fortalecer este ámbito.
En este sentido, es necesario considerar el internacionalismo y el arraigo en el propio contexto social como procesos que se alimentan mutuamente. Una Jineolojî que investigue en profundidad y socialice la realidad de las mujeres de su propia sociedad puede encontrarse con otros movimientos de mujeres a través de una experiencia más sólida; los encuentros internacionales también pueden crear la oportunidad de replantearse la vida de las mujeres kurdas en Europa a la luz de otras experiencias.
Socializarse y organizarse: la búsqueda de una nueva etapa
Uno de los debates más importantes que ha surgido tras más de una década de experiencia es la cuestión de a quiénes llega Jineolojî. Los trabajos realizados hasta ahora son el resultado del esfuerzo conjunto de cientos de mujeres. En los primeros años, estos trabajos tuvieron una gran acogida sobre todo en círculos de mujeres más cercanos a los debates políticos, activistas, feministas, académicas o intelectuales. Sin embargo, la realidad de las mujeres en Europa es mucho más amplia. Existen amplios sectores de mujeres —mujeres migrantes, trabajadoras, aquellas que realizan cuidados intensivos, las que hablan diferentes idiomas y las que, debido a las duras condiciones de la vida cotidiana, tienen dificultades para dedicar tiempo a actividades organizativas.
La cuestión aquí no es únicamente «llegar a más mujeres». Si la experiencia vital de las mujeres es una fuente de conocimiento, el hecho de que algunas de ellas queden al margen de los procesos de investigación y debate implica, al mismo tiempo, que el conocimiento generado resulte incompleto. Por ello, la socialización de Jineolojî implica, además de la difusión de conceptos e ideas, la multiplicación de espacios en los que las mujeres puedan investigar sus propias vidas, convertir sus propias palabras en conocimiento y desarrollar, en torno a ese conocimiento, ámbitos comunes de lucha y organización.
Este enfoque también influye directamente en los métodos de trabajo. El idioma, la traducción, los horarios de trabajo, el cuidado de las niñas, el transporte, los métodos educativos y los lugares de reunión dejan de ser meros detalles técnicos para convertirse en condiciones sociales que condicionan la participación de las mujeres en la producción de conocimiento y en la vida organizada.
La relación con las mujeres jóvenes también se está convirtiendo en una parte cada vez más importante de este debate. Las experiencias de las jóvenes kurdas que han nacido o crecido especialmente en Europa difieren en muchos aspectos de las de las generaciones anteriores. A los problemas de identidad y pertenencia se suman la vida digital, las redes sociales, el aislamiento, la incertidumbre sobre el futuro, las nuevas presiones sobre el cuerpo y las formas de relación en rápida evolución.
Ante esta realidad, no basta con preguntarse simplemente: «¿Cómo explicamos Jineolojî a las jóvenes?».
Hay que plantear la pregunta desde otro ángulo: ¿qué nuevas preguntas le plantea a Jineolojî el mundo en el que viven las jóvenes?
¿Qué significa Xwebûn en la era digital? ¿Cómo se puede concebir la autodefensa frente al capitalismo digital, que moldea constantemente la atención, las emociones, la percepción del cuerpo y las relaciones de las personas? ¿Cómo se puede reconstruir lo social en la vida de una generación cada vez más individualizada y fragmentada en relaciones virtuales?
Que las nuevas generaciones se acerquen a Jineolojî de forma más profunda es importante no solo para la continuidad del trabajo, sino también para su vitalidad intelectual y su lucha a largo plazo. Cuando cada generación aporta sus propias preguntas, la búsqueda de la verdad de Jineolojî adquiere nuevas dimensiones.
Los debates que se mantienen hoy en día sobre un nuevo modelo de organización, los grupos de trabajo temáticos, la academización, el fortalecimiento de los trabajos locales y la creación de una red más dinámica a escala europea son el resultado de todas estas experiencias. Los comités han acumulado un importante bagaje local a lo largo de los años; ahora se debate cómo se puede poner en común este bagaje sin que se pierda la conexión entre unos y otros, y cómo se puede desarrollar mediante nuevas formas de trabajo.
Lo que se necesita aquí no es ni una estructura que gestione todos los ámbitos desde un único centro, ni grupos locales que trabajen sin saber nada unos de otros. Se puede desarrollar una red europea más sólida que preserve la singularidad de las distintas geografías, pero que se nutra mutuamente a través de investigaciones, formaciones, publicaciones y áreas de trabajo temáticas comunes.
El debate sobre la «academización» también forma parte de esto. En el sentido jineológico, hay que entender la academización como el desarrollo de espacios en los que las mujeres puedan investigar, desarrollar una reflexión profunda, las generaciones puedan aprender unas de otras, se establezca una continuidad entre la investigación y la formación, y el conocimiento generado desde la sociedad pueda volver a la sociedad.
Cómo la investigación, la educación, los campamentos, la prensa y las publicaciones, y la organización pueden alimentarse mutuamente de forma más sólida es también una de las cuestiones fundamentales que se nos plantean. El conocimiento solo puede socializarse verdaderamente en la medida en que se establezca un ciclo en el que la memoria de las mujeres investigadas se incorpore a la educación, las cuestiones que surgen en la educación den lugar a nuevas investigaciones, la investigación se publique y todo ello vuelva a la organización local.
Si observamos la experiencia europea de más de una década desde esta perspectiva, no basta con interpretar el panorama resultante únicamente en términos de éxitos o carencias. Las conferencias abrieron un espacio de reflexión; este espacio generó la necesidad de un aprendizaje más profundo. Los campamentos unieron el conocimiento con la vida colectiva; la necesidad de continuidad impulsó la creación de comités y grupos de investigación. A medida que se multiplicaban los trabajos locales, se hizo más evidente la necesidad de una memoria común y de coordinación. Las relaciones internacionales, al tiempo que profundizaban los trabajos de Jineolojî con nuevos encuentros, también pusieron de manifiesto la necesidad de reforzar el vínculo con nuestro propio terreno social. Las limitaciones de la socialización, por su parte, nos llevaron de nuevo a la cuestión del conocimiento: ¿quién habla, quién investiga, de quién es la experiencia que se convierte en conocimiento?
Quizá el aspecto más valioso de esta experiencia de más de diez años resida precisamente aquí. Cada etapa, al tiempo que aportaba una respuesta, revelaba una nueva pregunta. El desarrollo de Jineolojî en Europa se ha convertido, más que en la aplicación de un modelo acabado, en una búsqueda que se renueva constantemente en su relación con las mujeres y con la vida.
Hoy ya no nos encontramos en el punto de partida de aquellos primeros años. Se ha acumulado un importante bagaje intelectual, social y organizativo que abarca desde conferencias hasta campamentos, desde grupos de investigación hasta comités locales, y desde los trabajos sobre la memoria de las mujeres hasta las relaciones establecidas con diferentes sectores y movimientos de mujeres, así como con los círculos feministas y académicos.
Ahora nos encontramos en una nueva etapa.
Hacer llegar Jineolojî a más mujeres sigue siendo, por supuesto, una de las tareas que tenemos por delante. Sin embargo, hoy en día debatimos, de manera más fundamental, cómo el conocimiento, la memoria, los métodos y las relaciones acumulados a lo largo de más de una década pueden transformarse en un poder social más duradero. Buscamos las posibilidades de un trabajo de Jineolojî que se enraíce a nivel local pero que se alimente mutuamente a escala europea; que, al tiempo que profundiza en su vínculo con las mujeres de Kurdistán, siga reflexionando junto a mujeres de diferentes pueblos; que, al establecer vínculos con el mundo académico, plantee nuevas preguntas sobre la concepción establecida del conocimiento y le invite a replanteárselo; que se renueve con las preguntas de las mujeres jóvenes; y que no separe la investigación de la organización, ni la organización de la vida.
Quizá lo más fundamental que nos ha enseñado esta experiencia de más de una década es lo siguiente: Jineolojî no se ha limitado a contarse en Europa. Se encontró, aprendió, investigó, estableció vínculos, desarrolló sus propios métodos y abrió nuevos caminos. El acervo de libertad de las mujeres que trajo consigo desde Kurdistán se ha multiplicado a medida que se ha ido uniendo a las diferentes memorias de las mujeres de Europa; cada encuentro le ha aportado nuevas preguntas.
Hoy volvemos a la búsqueda más sencilla, pero también la más poderosa, de nuestros inicios: convertir el saber de las mujeres en el saber de la vida.
Tras más de diez años de experiencia, comprendemos su significado de forma más concreta. Es tan necesario revelar el saber de las mujeres como crear espacios sociales donde compartirlo; tan importante investigar la memoria como transmitirla de generación en generación; tan esencial pensar en la libertad como establecer sus relaciones; tan necesario producir conocimiento como organizarnos en torno a él.
Quizá la nueva etapa de los estudios de Jineolojî en Europa comience precisamente aquí: allí donde podamos transformar el conocimiento, la memoria y la experiencia que hemos acumulado en una sociabilidad femenina más sólida y en una búsqueda conjunta de una vida libre.