El argumento fundamental de Virginia Woolf en «Una habitación propia» era que las mujeres necesitan independencia económica y espacial para poder desarrollar su existencia creativa e intelectual. Con su afirmación «Una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir», no se refería solo a la escritura, sino a cualquier actividad creativa y libertad intelectual. Este cuarto es un espacio en el que las mujeres pueden escuchar su propia voz lejos de la opresión patriarcal, un espacio de conciencia.
Este espacio de toma de conciencia individual es para las mujeres un refugio y un nuevo comienzo. En este espacio las mujeres reconocen su propio ser. Se libera de su papel como «la Otra» y se convierte en sujeto. Ya no es definida desde fuera, sino que se reconoce a sí misma. Sin embargo, esta toma de conciencia individual no es el objetivo final. El espacio dibujado por Woolf es un espacio de transición, cuyas paredes hay que derribar. Porque el verdadero cambio comienza con la transición de la individualidad a la socialidad.
El líder de los pueblos, Abdullah Öcalan, nos ha recordado en su carta a las mujeres, en la que también habló de la «habitación propia», algo que todas olvidamos de vez en cuando: «ser una misma», es decir Xwebûn, convertirnos en nosotras mismas. Pero ¿con qué conocimiento es posible ser una misma? ¿Con qué ojos se puede una ver a sí misma? Mientras el conocimiento patriarcal hegemónico y la mirada patriarcal dominen, no se puede hablar de la posibilidad de llegar a ser una misma. Para conseguirlo se deben liberar la razón encadenada y los ojos velados. El único camino hacia esta liberación es la transmisión común, comunal, del conocimiento. En la sociedad neolítica de la que hablamos a menudo se muestra esta transmisión, y en su modo de vida comunal, en el que el conocimiento no está concentrado en una sola mano.
La vida comunal es una forma de vida en la que los individuos no solo comparten recursos, sino también sentimientos, trabajo, responsabilidad y decisiones. En esta forma de vida, el compartir y la solidaridad toman el lugar de la posesión y la competencia. Para las mujeres esto significa no solo igualdad de derechos, sino la posibilidad de un cambio existencial. La voz de la mujer, que es reprimida en una sociedad patriarcal, puede recuperar importancia en las relaciones horizontales de la sociedad comunal. En esta nueva estructura social, la mujer no solo existe, sino que crea, da orientación y cambios.
La habitación de Woolf es un lugar de toma de conciencia individual, la sociedad comunal es el lugar donde esta toma de conciencia se colectiviza, se multiplica y transforma la sociedad. El «Yo» reconocido en este espacio es la base para el «Nosotras» en la vida comunal. La mujer es tanto ella misma como creadora de espacio para otras. La mujer que tiene una habitación propia, crea habitaciones para otras.
El papel de la mujer en esta nueva sociedad no se limita a ser una «ciudadana» con iguales derechos. Es a la vez una portadora de la memoria que rompe el silencio del pasado. Encarna el conocimiento de alzar una voz desde el silencio y de llegar a ser desde la invisibilidad. Este conocimiento fortalece la inteligencia emocional colectiva y el tejido ético. La experiencia de la mujer se convierte en conocimiento y sentimiento colectivo.
El papel de la mujer para el cambio social y la transformación es indudablemente grande. En este punto, la propuesta de Abdullah Öcalan de Jineolojî fue orientadora para todas nosotras, para liberar nuestros pensamientos en nuestras propias habitaciones de las concepciones, distorsionados por la dominación masculina, y reconocer la realidad de las mujeres. Jineolojî es una disciplina que tiene como objetivo reevaluar la historia, cultura y papel de la mujer en la sociedad. Con este concepto, Öcalan ilumina la existencia de la mujer en la sociedad no solo desde una perspectiva específica de género, sino como un todo histórico, cultural y social. En ello enfatiza constantemente que la libertad de las mujeres está inseparablemente ligada a la libertad de la sociedad. Nuestras propias ideas y sentimientos son precursoras de individuos libres y una sociedad libre.
Las mujeres no pueden entenderse simplemente como preservadoras de estructuras sociales, sino que desempeñan un papel esencial en su reconfiguración. La participación activa de las mujeres en la vida social no solo es posible mediante el reconocimiento de su propia identidad, sino también haciendo de esta identidad la base de un objetivo colectivo.
La conexión de las mujeres con la comuna no es solo ideal, sino al mismo tiempo una llamada que debe vivirse en la práctica. Esto significa que se trata de configurar todas las dinámicas de la nueva vida, desde la cultura y la fe hasta la economía y los enfoques ecológicos. Con conciencia de esta exigencia, las mujeres han asumido en cada época histórica un papel creativo en la reconfiguración de la sociedad. El proceso de autoconocimiento en el camino hacia la percepción de este papel es un paso importante para el cambio de las estructuras sociales y contribuye al mismo tiempo a la socialidad. La metáfora de que cada mujer debería crearse un espacio propio en el que descubrir sus pensamientos, deseos, sueños, dolores y miedos, y con estos descubrimientos reconfigurar la sociedad y cambiar la conciencia colectiva de la sociedad, es otra forma de denominar este proceso.
Al final, el proceso de cambio social comienza con el proceso de autoconocimiento. Sin embargo, este autoconocimiento no es solo un beneficio individual, sino que es la base para una revolución colectiva y para la construcción de una sociedad comunal. Cuando abandonamos nuestras propias habitaciones, tenemos la fuerza no solo de cambiar nuestra propia vida, sino toda la historia de la humanidad. La habitación de Virginia Woolf es el primer paso de un empeño consciente hacia la organización de la comuna. El objetivo a largo plazo es una sociedad democrática, comunal, ecológica y liberadora de la mujer.
Publicado por primera vez en turco en: https://yeniyasamgazetesi9.com/kendine-ait-bir-odadan-komunal-topluma/