{"id":655,"date":"2017-11-02T22:34:08","date_gmt":"2017-11-02T19:34:08","guid":{"rendered":"http:\/\/jineoloji.eu\/es\/?p=655"},"modified":"2020-04-09T17:45:45","modified_gmt":"2020-04-09T14:45:45","slug":"brujas-parteras-y-enfermeras-una-historia-de-sanadoras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jineoloji.eu\/es\/brujas-parteras-y-enfermeras-una-historia-de-sanadoras\/","title":{"rendered":"Brujas, parteras y enfermeras: una historia de sanadoras"},"content":{"rendered":"<p><strong>INTRODUCCI\u00d3N DEL LIBRO \u00abBrujas, parteras y enfermeras: una historia de sanadoras\u00bb<\/strong><\/p>\n<p><strong>Autoras: Barbara Ehrenreich y Deirdre English<\/strong><\/p>\n<p>Las mujeres siempre han sido sanadoras. Ellas fueron las primeras m\u00e9dicas y anatomistas de la historia occidental. Sab\u00edan procurar abortos y actuaban como enfermeras y consejeras. Las mujeres fueron las primeras farmac\u00f3logas con sus cultivos de hierbas medicinales, los secretos de cuyo uso se transmit\u00edan de unas a otras. Y fueron tambi\u00e9n parteras que iban de casa en casa y de pueblo en pueblo. Durante siglos las mujeres fueron m\u00e9dicas sin titulo; excluidas de los libros y la ciencia oficial, aprend\u00edan unas de otras y se transmit\u00edan sus experiencias entre vecinas o de madre a hija. La gente del pueblo las llamaba , aunque para las autoridades eran brujas o charlatanas. La medicina forma parte de nuestra herencia de mujeres, pertenece a nuestra historia, es nuestro legado ancestral.<\/p>\n<p>Sin embargo, en la actualidad la atenci\u00f3n en salud se halla exclusivamente en manos de profesionales masculinos. El 93% de los m\u00e9dicos de los Estados Unidos son varones y casi todos los altos cargos directivos y administrativos de las instituciones sanitarias tambi\u00e9n est\u00e1n ocupados por hombres. Las mujeres todav\u00eda son mayoritarias en la profesi\u00f3n \u2013 el 70% del personal sanitario es femenino &#8211; , pero se nos ha incorporado como mano de obra dependiente a una industria dirigida por los hombres. Ya no ejercemos aut\u00f3nomamente ni se nos conoce por nuestro nombre y se nos valora por nuestro trabajo. La mayor\u00eda somos ahora un simple peonaje que desarrolla trabajos an\u00f3nimos y marginales: oficinistas, dietistas, auxiliares t\u00e9cnicas, sirvientas.<\/p>\n<p>Cuando se nos permite participar en el trabajo medico, solo podemos intervenir en calidad de enfermer\u00eda. Y las enfermeras o parteras profesionales, cualquiera que sea nuestra calificaci\u00f3n, siempre realizamos un trabajo subordinado con respecto al de los m\u00e9dicos. Desde la auxiliar de enfermera, cuyas serviles tareas se suceden mec\u00e1nicamente con precisi\u00f3n de cadena de montaje, hasta la enfermera o partera , que transmite a la auxiliar las \u00f3rdenes del medico, todas compartimos la condici\u00f3n de sirvientas uniformadas bajo las \u00f3rdenes de los profesionales varones dominantes.<\/p>\n<p>Nuestra subordinaci\u00f3n se ve reforzada por la ignorancia, una ignorancia que nos viene impuesta. Las enfermeras y parteras aprenden a no hacer preguntas, a no discutir nunca una orden. &lt; \u00a1El medico sabe mejor lo que debe hacerse!&gt; El es el brujo que mantiene contacto con el universo prohibido y m\u00edsticamente complejo de la Ciencia, el cual \u2013 seg\u00fan nos dicen \u2013 se halla fuera de nuestro alcance. Las trabajadoras de la sanidad se ven apartadas, alienadas, de la base cient\u00edfica de su trabajo. Reducidas a las tareas de alimentaci\u00f3n y limpieza, constituyen una mayor\u00eda pasiva y silenciosa.<\/p>\n<p>Dicen que nuestra subordinaci\u00f3n esta determinada biol\u00f3gicamente, que las mujeres estamos mejor dotadas por naturaleza para ser enfermeras o parteras que para m\u00e9dicos. A veces incluso nosotras mismas intentamos buscar consuelo en la teor\u00eda de que la anatom\u00eda nos hab\u00eda derrotado ya antes de que lo hicieran los hombres, que estamos tan condicionadas por los ciclos menstruales y la funci\u00f3n reproductora que nunca hemos actuado como sujetos libres y creadores fuera de las paredes de nuestros hogares. Y adem\u00e1s debemos enfrentarnos con otro mito alimentado por la historia convencional de la medicina, a saber, la noci\u00f3n de que los profesionales masculinos se impusieron gracias a su superioridad t\u00e9cnica. Seg\u00fan esta concepci\u00f3n, la ciencia (masculina) habr\u00eda sustituido de forma m\u00e1s o menos autom\u00e1tica a la superstici\u00f3n (femenina), que en adelante quedar\u00eda relegada a la categor\u00eda de .<\/p>\n<p>Pero la historia desmiente estas teor\u00edas. En tiempos pasados las mujeres fueron sanadoras aut\u00f3nomas y sus cuidados fueron muchas veces la \u00fanica atenci\u00f3n m\u00e9dica al alcance de los pobres y de las propias mujeres. A trav\u00e9s de nuestros estudios hemos constatado adem\u00e1s que, en los periodos examinados, fueron m\u00e1s bien los profesionales varones quienes se aferraban a doctrinas no contrastadas con la pr\u00e1ctica y a m\u00e9todos rituales, mientras que las sanadoras representaban una visi\u00f3n y una practica mucho m\u00e1s humanas y emp\u00edricas.<\/p>\n<p>El lugar que actualmente ocupamos en el mundo de la medicina no es. Es una situaci\u00f3n que exige una explicaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo hemos podido caer en la presente subordinaci\u00f3n, perdiendo nuestra anterior preponderancia?<\/p>\n<p>Nuestra investigaci\u00f3n al menos nos ha permitido averiguar una cosa: la opresi\u00f3n de las trabajadoras sanitarias y el predominio de los profesionales masculinos no son resultado de un proceso , directamente ligado a la evoluci\u00f3n de la ciencia m\u00e9dica, ni mucho menos producto de una incapacidad de las mujeres para llevar a cabo el trabajo de sanadoras. Al contrario, es la expresi\u00f3n de una <em>toma de poder<\/em> activa por parte de los profesionales varones. Y los hombres no triunfaron gracias a la ciencia: las batallas decisivas se libraron mucho antes de desarrollarse la moderna tecnolog\u00eda cient\u00edfica.<\/p>\n<p>En esa lucha se dirim\u00edan cosas muy importantes. Concretamente, el monopolio pol\u00edtico y econ\u00f3mico de la medicina, esto es, el control de su organizaci\u00f3n institucional, de la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica, de los beneficios y el prestigio que su<br \/>\nejercicio reporta. Y todav\u00eda es m\u00e1s importante lo que se dirime hoy en d\u00eda, ahora que quien controla la medicina tiene el poder potencial de decidir quien esta y quien esta cuerda.<\/p>\n<p>La represi\u00f3n de las sanadoras bajo el avance de la medicina institucional fue una lucha pol\u00edtica; y lo fue en primer lugar porque forma parte de la historia mas amplia de la lucha entre los sexos. En efecto, la posici\u00f3n social de las sanadoras ha sufrido los mismos altibajos que la posici\u00f3n social de las mujeres. Las sanadoras fueron atacadas por su condici\u00f3n de mujeres y ellas se defendieron luchando en nombre de la solidaridad con todas las mujeres.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la lucha tambi\u00e9n fue pol\u00edtica por el hecho de formar parte de la lucha de clases. Las sanadoras eran las m\u00e9dicas del pueblo, su ciencia formaba parte de la subcultura popular. La pr\u00e1ctica m\u00e9dica de estas mujeres ha continuado prosperando hasta nuestros d\u00edas en el seno de los movimientos de rebeli\u00f3n de las clases m\u00e1s pobres enfrentadas con la autoridad institucional. Los profesionales varones, en cambio, siempre han estado al servicio de la clase dominante, tanto en el aspecto medico como pol\u00edtico. Han contado con el apoyo de las universidades, las fundaciones filantr\u00f3picas y las leyes. Su victoria no es tanto producto de sus esfuerzos, sino sobre todo el resultado de la intervenci\u00f3n directa de la clase dominante a la que serv\u00edan.<\/p>\n<p>Este breve escrito representa solo un primer paso en la vasta investigaci\u00f3n que deberemos realiza si queremos recuperar nuestra historia de sanadoras y trabajadoras sanitarias. El relato es fragmentario y se ha recopilado a partir de fuentes generalmente poco precisas y detalladas y muchas veces cargadas de prejuicios. Las autoras somos mujeres que no podemos calificarnos en modo alguno de historiadoras . Hemos restringido nuestro estudio al \u00e1mbito de la historia de Occidente, puesto que las instituciones con que actualmente nos enfrentamos son producto de la civilizaci\u00f3n occidental. Todav\u00eda no estamos en condiciones de poder presentar una historia cronol\u00f3gicamente completa. A falta de ello, hemos optado por centrar nuestra atenci\u00f3n en dos importantes etapas diferenciadas del proceso de toma del poder medico por parte de los hombres: la persecuci\u00f3n de las brujas en la Europa medieval y el nacimiento de la profesi\u00f3n medica masculina en los Estados Unidos en el siglo diez y nueve.<\/p>\n<p>Conocer nuestra historia es una manera de retomar la lucha de nuevo.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Descarga libro completo <a href=\"https:\/\/jineoloji.eu\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Brujas-parteras-y-enfermeras-Ehrenreich-y-English.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">aqu\u00ed<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>INTRODUCCI\u00d3N DEL LIBRO \u00abBrujas, parteras y enfermeras: una historia de sanadoras\u00bb Autoras: Barbara Ehrenreich y Deirdre English Las mujeres siempre han sido sanadoras. Ellas fueron las primeras m\u00e9dicas y anatomistas de la historia occidental. 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