{"id":1432,"date":"2022-04-21T19:01:51","date_gmt":"2022-04-21T16:01:51","guid":{"rendered":"http:\/\/jineoloji.eu\/es\/?p=1432"},"modified":"2022-04-21T19:01:51","modified_gmt":"2022-04-21T16:01:51","slug":"mujer-y-medicina-una-historia-de-usurpacion-y-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jineoloji.eu\/es\/mujer-y-medicina-una-historia-de-usurpacion-y-violencia\/","title":{"rendered":"Mujer y medicina: una historia de usurpaci\u00f3n y violencia"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u201cMujer y medicina: una historia de usurpaci\u00f3n y violencia\u201d<\/strong> es una serie de art\u00edculos que iremos publicando en nuestra p\u00e1gina web y que analizan la historia de la mujer, la salud y la medicina y c\u00f3mo la sabidur\u00eda ancestral de las mujeres sobre la salud fue usurpada por medio del patriarcado. El contenido de la serie de art\u00edculos ser\u00e1 el siguiente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>1) Introducci\u00f3n: Por qu\u00e9 hablamos de usurpaci\u00f3n. Por qu\u00e9 hablamos de violencia.<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>2) Brujas y m\u00e9dicos. La caza de brujas y la apropiaci\u00f3n de la medicina<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>3) La visi\u00f3n hol\u00edstica de la mujer con respecto a la salud y la curaci\u00f3n. Remedios naturales vs industria farmac\u00e9utica.<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>4) Mujer y maternidad. Qu\u00e9 es la violencia obst\u00e9trica?<\/strong><\/p>\n<h3><strong>PARTE 1 &#8211; Introducci\u00f3n: Por qu\u00e9 hablamos de usurpaci\u00f3n, por qu\u00e9 hablamos de violencia.<\/strong><\/h3>\n<p><strong>Autora: Ana Arambilet<\/strong><\/p>\n<h4><strong>Por qu\u00e9 hablamos de usurpaci\u00f3n<\/strong><\/h4>\n<p>Durante siglos, las mujeres se ocuparon de la curaci\u00f3n. Ten\u00edan un amplio conocimiento emp\u00edrico de las plantas y de sus capacidades medicinales; su concepci\u00f3n hol\u00edstica de la vida les permit\u00eda tener una aproximaci\u00f3n al cuerpo humano y a su funcionamiento como una totalidad (no se cura un \u00f3rgano para enfermar a otro), y una relaci\u00f3n de respeto y conocimiento con la naturaleza, de la que extra\u00edan los productos para la elaboraci\u00f3n de remedios naturales. Eran mujeres de las clases populares de la sociedad que atend\u00edan las necesidades de la gente y, de manera especial, de las dem\u00e1s mujeres: conoc\u00edan remedios para la fertilidad, eran parteras y tambi\u00e9n sab\u00edan y pod\u00edan detener un embarazo no deseado. Sin necesidad de una formaci\u00f3n te\u00f3rica, sin necesidad de reconocimientos oficiales, su experiencia, su relaci\u00f3n con el mundo natural que las rodeaba y su contacto con la naturaleza, les permitieron adquirir los conocimientos pr\u00e1cticos que las convirtieron en sanadoras, conocimientos que despu\u00e9s compart\u00edan y transmit\u00edan a otras mujeres. Eran compa\u00f1eras y c\u00f3mplices de la naturaleza y de las dem\u00e1s mujeres; su conocimiento emp\u00edrico estaba al servicio de la comunidad, y sobre todo de las clases populares. Abrazaban a la gente con su sabidur\u00eda m\u00e9dica y humana, generando sociabilidad.<\/p>\n<blockquote><p>\u201cA mi bisabuela, la abuela de mi madre, la llam\u00e1bamos la yaya velleta (la abuelita viejita). Viv\u00eda en una casa que ya no existe, en una calle que ya no existe. Recuerdo que ten\u00eda un gran saco de arpillera en el que guardaba peque\u00f1as bolsas llenas de plantas, con las que elaboraba remedios, que despu\u00e9s las vecinas ven\u00edan a buscar. Yo creo que ella recolectaba esas plantas en el campo, en aquella Lleida rural de los a\u00f1os sesenta. Su casa era pobre, su barrio estaba habitado por personas sencillas.\u00bb L. T.<\/p><\/blockquote>\n<p>Siglos antes esas pr\u00e1cticas se hab\u00edan visto como algo peligroso, algo que hab\u00eda que \u201cdemonizar\u201d, castigar, y usurpar. La terrible persecuci\u00f3n, el genocidio que supuso la llamada \u201ccaza de brujas\u201d, (de la que hablaremos en el segundo art\u00edculo: Brujas y m\u00e9dicos), no solo destruy\u00f3 f\u00edsicamente a miles de mujeres, destruy\u00f3 tambi\u00e9n un saber, una forma de vida, una concepci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre cuerpo, mente y salud, todo ello en perjuicio de las mujeres y de las clases populares, y en beneficio del hombre y de las clases dominantes.<br \/>\nLa atenci\u00f3n a la salud pas\u00f3 de las mujeres (mayoritarias en este \u00e1mbito, aunque tambi\u00e9n hab\u00eda curanderos) a los hombres blancos europeos, formados en las academias, que se pod\u00edan permitir los gastos de esta formaci\u00f3n. El acceso a la sanaci\u00f3n paso a tener un coste inasumible para muchas la mayor\u00eda de la sociedad (el acceso a estas academias estaba prohibido a las mujeres), la enfermedad y su curaci\u00f3n se mercantilizaron. Se perdi\u00f3, adem\u00e1s, el control sobre la propia salud; pasamos a consumir f\u00e1rmacos de los que desconocemos su composici\u00f3n y efectos sobre nuestras peculiaridades f\u00edsicas, de precios elevados y que en no pocas ocasiones se han demostrado ineficaces, cuando no francamente peligrosos (como en el caso de la talidomida, f\u00e1rmaco recetado para aliviar las nauseas de los primeros meses de embarazo, que ocasionaron en los fetos grav\u00edsimas malformaciones gen\u00e9ticas).<\/p>\n<blockquote><p>\u201cDurante los primeros meses de embarazo, las nauseas eran terribles, vomitaba continuamente, hasta el olor del pan reci\u00e9n hecho me hac\u00eda vomitar. La ginec\u00f3loga me recet\u00f3 un medicamento para reducir las nauseas, pero despu\u00e9s de leer el prospecto, desist\u00ed de tomarlas; recordaba a algunas personas afectadas por la talidomida que hab\u00eda visto, y pensaba en mi absoluta falta de conocimiento y control sobre las consecuencias que alg\u00fan medicamento, aunque fuera recetado por una doctora, pod\u00eda tener sobre mi peque\u00f1a. Segu\u00ed aguantando estoicamente las nauseas; una se\u00f1ora mayor, medium, a la que sol\u00eda visitar, y que me hab\u00eda manifestado al comienzo del embarazo que la hija que esperaba me ayudar\u00eda mucho en la vida, me recomend\u00f3 que, para aliviar las nauseas, me tomara una copita de cava. Tampoco me atrev\u00ed. Ahora s\u00e9 que existen diferentes plantas medicinales que alivian algo tan habitual como son las nauseas en el embarazo. Mi hija naci\u00f3 a comienzos de 1994.\u201d F.A.<\/p><\/blockquote>\n<p>Ya en el siglo XIII, y a pesar de la oposici\u00f3n de la iglesia, para la que el mundo es un valle de l\u00e1grimas -sobre todo para los m\u00e1s desfavorecidos- y minimizaban el sufrimiento, la enfermedad y la muerte, se empiezan a crear las escuelas de medicina; la posterior caza de las sanadoras, acusadas de brujer\u00eda, fue alejando a las mujeres de la sanaci\u00f3n que hab\u00edan practicado tradicionalmente. Su saber quedo reducido al \u00e1mbito de la superstici\u00f3n y el m\u00e9dico qued\u00f3 como \u00fanico poseedor legal de la capacidad de curar.<\/p>\n<h4><strong>Por qu\u00e9 hablamos de violencia<\/strong><\/h4>\n<p>Hablamos de violencia porque la medicina, una vez despojadas las mujeres de su posibilidad de sanar, tambi\u00e9n les usurp\u00f3 su acceso a la sanaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los estudios m\u00e9dicos se centraron en los s\u00edntomas y patolog\u00edas de los varones de determinadas caracter\u00edsticas, y obviaron la sintomatolog\u00eda de las mujeres. El sesgo de g\u00e9nero en la medicina hace referencia a la falta de investigaci\u00f3n y diagn\u00f3stico diferenciado entre hombres y mujeres, como denuncia la Dra. Carmen Valls; desde la descripci\u00f3n de los s\u00edntomas del infarto, referido s\u00f3lo a los s\u00edntomas que se dan en el hombre y que son diferentes a los que se dan en la mujer, hasta muy recientemente los ensayos cl\u00ednicos de las vacunas contra la COVID-19, con menor representaci\u00f3n femenina en sus ensayos. Debemos tener en cuenta que el sexismo no se produce s\u00f3lo en el campo de la medicina: la arquitectura y el urbanismo, disciplinas ejercidas sobre todo por hombres durante mucho tiempo, conciben y dise\u00f1an una ciudad pensada para un usuario masculino, de edad media, buen nivel econ\u00f3mico y poseedor de coche. No s\u00f3lo las mujeres, sino tambi\u00e9n personas de edad, vulnerables, con movilidad reducida y medios econ\u00f3micos escasos, quedan fuera de los dise\u00f1os te\u00f3ricos de la ciudad (bancos en los parques sin respaldo, demasiado altos, separados entre s\u00ed, aut\u00e9nticas barreras para la socializaci\u00f3n o el descanso). En \u201cUrbanismo feminista\u201d, el colectivo catal\u00e1n Punt 6 tiene como punto de partida esta premisa: \u201cEl modelo urbano responde principalmente a las experiencias y necesidades de un sujeto masculino y a la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica\u201d. El sexismo cient\u00edfico que determina cada rinc\u00f3n de la vida humana, conlleva dificultades especialmente para las mujeres que se repercuta en su salud f\u00edsica y mental tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Cu\u00e1ntas mujeres han muerto de infarto porque sus s\u00edntomas no se corresponden con los que experimenta el hombre (el conocido dolor en el brazo izquierdo no se da tanto en las mujeres, que perciben el inminente infarto de una manera m\u00e1s vaga, de malestar general, que se puede relacionar con la supuesta tendencia de la mujer a sufrir depresiones y malestares de origen emocional).<\/p>\n<p>Como afirma la doctora Carmen Valls, que contempla su actividad terap\u00e9utica con perspectiva de g\u00e9nero, hay una tendencia a medicalizar con psicof\u00e1rmacos a mujeres que acuden a la atenci\u00f3n primaria con s\u00edntomas que se suelen atribuir a causas psicol\u00f3gicas. En el a\u00f1o 1963 Betty Friedan escribi\u00f3 \u201cLa m\u00edstica de la feminidad\u201d. En su libro, la autora expuso el problema de la ansiedad que, de forma \u201cincomprensible\u201d, manifestaban muchas mujeres de clase media en los Estados Unidos. Mujeres perfectas en las cocinas bien equipadas de sus confortables casas, que preparaban los desayunos, llevaban a los ni\u00f1os al colegio en coche, compraban y cocinaban, utilizaban los nuevos electrodom\u00e9sticos, arreglaban el jard\u00edn, y en ocasiones beb\u00edan demasiado alcohol y hablaban con sus amigas de \u201cel problema que no tiene nombre\u201d, mientras sus maridos pasaban el d\u00eda en la oficina. Alcoholismo y depresi\u00f3n fue el precio que muchas mujeres pagaron por su c\u00f3moda vida de perfectas mujeres casadas. \u201cEl \u00e1ngel del hogar\u201d de la Espa\u00f1a del siglo XIX.<\/p>\n<blockquote><p>\u201cMe despert\u00e9 una noche con la sensaci\u00f3n de que hab\u00eda ocurrido algo terrible. Mi compa\u00f1ero dorm\u00eda a mi lado. Fui a la habitaci\u00f3n de mi beb\u00e9 de cuatro meses; dorm\u00eda pl\u00e1cidamente. Esa fue la primera noche de los cinco a\u00f1os que padec\u00ed crisis de ansiedad; el doctor me defini\u00f3 los s\u00edntomas como de \u201cmuerte inminente\u201d, y realmente es eso lo que sent\u00eda. Fui al psiquiatra y me recet\u00f3 antidepresivos. \u201cLos tendr\u00e1s que tomar siempre, si quieres llevar una vida normal\u201d: ese fue el terrible diagn\u00f3stico. Al poco tiempo dej\u00e9 de tomarlos porque con ellos, no era yo. Me impuse una gran disciplina, y poco a poco las crisis se fueron espaciando y acabaron por desaparecer. Yo nunca hab\u00eda tenido depresiones. Cuando mi hija naci\u00f3, me sent\u00ed enormemente feliz y \u201crealizada\u201d. Mi compa\u00f1ero trabajaba por la ma\u00f1ana y estudiaba por la tarde; cuando mi hija se despertaba de madrugada, me levantaba a darle de mamar intentando no despertarle, porque estaba siempre cansado. Est\u00e1bamos justos de dinero y viv\u00edamos en un tercer piso, en una casa sin ascensor. Yo hab\u00eda tenido a mi hija con 39 a\u00f1os. A\u00f1os despu\u00e9s entend\u00ed que yo hab\u00eda sufrido una crisis de agotamiento. Le pregunt\u00e9 a mi compa\u00f1ero: \u201ccuando empec\u00e9 con las crisis, \u00bfqu\u00e9 hicieron los m\u00e9dicos?: recetarte ansiol\u00edticos, me contest\u00f3. Y t\u00fa \u00bfqu\u00e9 hiciste?, a\u00f1ad\u00ed: te llevaba a urgencias cuando te ven\u00eda la crisis\u201d. Pero mi d\u00eda a d\u00eda segu\u00eda siendo el mismo: dormir poco, cuidar a la peque\u00f1a, intentar que mi compa\u00f1ero estuviera tranquilo y descansado, limpiar la casa, programar men\u00fas sanos y variados con el escaso presupuesto que ten\u00eda, etc.\u201d A.M.<\/p><\/blockquote>\n<p>El fil\u00f3sofo franc\u00e9s Michel Onfray escribi\u00f3 el libro \u201cEl postanarquismo explicado a mi abuela\u201d. Se trata de una frase habitual (cu\u00e9ntalo como para que lo entienda tu abuela) y una manera de expresar la supuesta falta de conocimiento y capacidad de las mujeres, y sobre todo de las mujeres mayores. Lo relacionado con la mujer puede ser risible y menospreciado: la menstruaci\u00f3n, la menopausia, procesos habituales que acompa\u00f1an a la mujer durante muchos a\u00f1os de su vida, son tratados como algo poco natural, incluso negativo (est\u00e1 nerviosa porque tiene la regla; las mujeres, cuando les llega la menopausia, entran en depresi\u00f3n) y generalmente medicalizado.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2014 la ONU cuestionaba y condenaba ciertos m\u00e9todos habituales en las pr\u00e1cticas obst\u00e9tricas. En 2019, la OMS reconoci\u00f3 el t\u00e9rmino \u201cviolencia obst\u00e9trica\u201d, que engloba la mala praxis en el embarazo y el parto. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, este t\u00e9rmino fue rechazado por el Consejo General de Colegios Oficiales de M\u00e9dicos, mostrando la influencia de este organismo, la resistencia a reconsiderar protocolos y actuaciones err\u00f3neos y por tanto la dificultad de un debate serio y unas propuestas encaminadas a evitar ciertas violencias que se producen durante el embarazo y el parto. Este tema se tratar\u00e1 en el art\u00edculo 4\u00ba. En el campo de la pr\u00e1ctica m\u00e9dica el corporativismo act\u00faa como una barrera casi infranqueable.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo del 24\/11\/2021, \u201cViolencia institucional negada, violencia legitimada\u201d, la psiquiatra Miriam Selfa Carranza, la antrop\u00f3loga Diana Arce y la psic\u00f3loga Itxaso Gardoki afirman que la violencia obst\u00e9trica, la violencia psiqui\u00e1trica, la violencia hacia las denunciantes de abuso en el tratamiento de menores, o en los centros de internamiento de migrantes etc\u2026 existe, como violencia institucional, jer\u00e1rquica, no por parte de los trabajadores directos, que pueden sufrir la presi\u00f3n de la instituci\u00f3n que pretenden cuestionar: \u201c&#8230; las personas que nombran la violencia (desde el rol de v\u00edctima o por desacuerdo con el ejercicio violento) son nombradas agresoras, en tanto en cuanto ponen en duda la jerarqu\u00eda y hacen tambalear la estabilidad del sistema..\u201d Audre Lorde.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, un caso paradigm\u00e1tico del sesgo de g\u00e9nero en la medicina es la fibromialgia, s\u00f3lo reconocida como patolog\u00eda por la OMS a partir de 1992, y considerada durante mucho tiempo como una \u201csomatizaci\u00f3n\u201d de causas de tipo psicol\u00f3gico. La mayor\u00eda de las personas que lo sufren son mujeres.<\/p>\n<p>Esta usurpaci\u00f3n y esta violencia contra las mujeres ha marcado uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s negros de nuestra historia; la caza de brujas, que provoc\u00f3 la muerte de miles de mujeres, y la aparici\u00f3n de la figura del m\u00e9dico, que usurp\u00f3 el saber de las sanadoras y las apart\u00f3 del ejercicio de la curaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>Siguiente art\u00edculo: Brujas y m\u00e9dicos. La caza de brujas y la apropiaci\u00f3n de la medicina<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n<p>&#8211; Violencia institucional negada, violencia legitimada.<br \/>\nMiriam Selfa Carranza, Diana Arce, Itxaso Gardoki.<br \/>\nEn P\u00edkara Magazine<\/p>\n<p>&#8211; Mujeres y hombres: Salud y diferencia (1994)<br \/>\n&#8211; Mujeres invisibles (2006)<br \/>\n&#8211; Mujeres, salud y poder (2009)<br \/>\nCarmen Valls<\/p>\n<p>&#8211; Nuestros cuerpos, nuestras vidas: la gu\u00eda definitiva para la salud de la mujer latina. Boston Women\u00b4s Health Book Collective. (ed. espa\u00f1ol 1982)<\/p>\n<p>&#8211; La fabricaci\u00f3n de la locura. Thomas S. Szasz. (1974)<\/p>\n<p>&#8211; Brujas, caza de brujas y mujeres. Silvia Federici (2021)<\/p>\n<p>&#8211; \u201cPer bruixes i metzineres\u201d. Cacer\u00edas de brujas, disciplinamiento y estigmas de g\u00e9nero en Catalunya (s. XV-XX)<br \/>\nN\u00faria Morell\u00f3 Calafell.<\/p>\n<p>&#8211; Sesgo de g\u00e9nero en el esfuerzo terap\u00e9utico.<br \/>\nMar\u00eda T. Ruiz-Cantero, Mar\u00eda Verd\u00fa-Delgado<br \/>\nEn la Gaceta Sanitaria. Barcelona, Jul\/Ago. 2004<\/p>\n<p>&#8211; Urbanismo feminista. Por una transformaci\u00f3n radical de los espacios de vida. Colectiu Punt 6. (2019)<br \/>\nEl colectiu Punt 6 es una cooperativa de arquitectas, soci\u00f3logas y urbanistas, integrada por mujeres de procedencias diversas y con m\u00e1s de 15 a\u00f1os de experiencia local, estatal e internacional.<\/p>\n<p>&#8211; El postanarquismo explicado a mi abuela. Michael Onfray. (2012)<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1435 \" src=\"https:\/\/jineoloji.eu\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/SifaJin-750x500.png\" alt=\"\" width=\"501\" height=\"334\" srcset=\"https:\/\/jineoloji.eu\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/SifaJin-750x500.png 750w, https:\/\/jineoloji.eu\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/SifaJin-300x200.png 300w, https:\/\/jineoloji.eu\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/SifaJin-768x512.png 768w, https:\/\/jineoloji.eu\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/SifaJin.png 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 501px) 100vw, 501px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cMujer y medicina: una historia de usurpaci\u00f3n y violencia\u201d es una serie de art\u00edculos que iremos publicando en nuestra p\u00e1gina web y que analizan la historia de la mujer, la salud y la medicina y c\u00f3mo la sabidur\u00eda ancestral de las mujeres sobre la salud fue usurpada por medio del patriarcado. El contenido de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1433,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[54,57,8],"tags":[],"class_list":["post-1432","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulo","category-investigacion","category-salud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/jineoloji.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1432","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/jineoloji.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/jineoloji.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jineoloji.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jineoloji.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1432"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/jineoloji.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1432\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1437,"href":"https:\/\/jineoloji.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1432\/revisions\/1437"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jineoloji.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1433"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/jineoloji.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1432"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/jineoloji.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1432"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/jineoloji.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1432"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}